13 mar. 2013

Perderle el miedo al e-book


Últimamente vengo siendo testigo de diversas discusiones tanto en redes sociales como en la vida cotidiana sobre los libros digitales, si son más o menos prácticos, más o menos atrayentes, mejores o peores para el autor, el librero, el medio ambiente...

No dejan de sorprenderme algunos de esos motivos o excusas que los supuestos ávidos lectores dan para no aceptar el ebook como lo que es: un formato (bastante bueno, por cierto) con muchas ventajas y que puede convivir perfectamente con el papel. Una forma de difusión de la lectura , económica y práctica. Más allá de la libertad de opinión que posee cada uno, creo que en muchos casos adoptamos ideas o conceptos falsos, o al menos poco coherentes, de lo que suponen los ebooks.

Estos son algunos de los motivos más comunes:

 "Me gusta demasiado el papel. El pasar las páginas, cómo huele, su tacto. Creo que es el alma y el espíritu de la lectura."

Estoy de acuerdo y soy la primera que disfruta con el tacto físico de un libro. Tiene su encanto, para qué lo vamos a negar. Pero de ahí a decir que eso es lo que más nos gusta de un libro... no. Lo que cuenta de un libro es la historia que contiene. Las palabras que contiene. Mientras esté eso, no importa que leamos en un libro de una edición de lujo, en una pantalla, o en unas fotocopias. Todo lo demás, es puro fetichismo. Pongamos el ejemplo del cine. La sensación de ver una película en una sala de cine dista de la experiencia que podamos tener  viendo la película en casa. Si bien cada una de las dos cosas nos aporta cosas diferentes (en el cine, las palomitas, la pantalla gigante... en casa, el poder pararla para ir al baño, hablar libremente con quien estemos viéndola sin temor a molestar a nadie...) Con el ebook pasa lo mismo. Con el libro en papel podemos sentir el olor e incluso el sabor del papel al pasar la página, y el dolor en nuestras espaldas o brazos cuando tenemos que cargar con el último tochaco de Canción de Hielo y fuego. Con el ebook, podemos sentir la comodidad de tener todos los libros a mano en todo momento, podemos aumentar el tamaño de la letra si nos estamos quedando cegatos... aunque ciertamente, el tacto de la pantalla puede ser frío.

Aun así no es poca la gente que rechaza el libro electrónico porque “le gusta el olor de los libros” En serio gente... ¿queréis los libros para esnifarlos o para leerlos? 


Yo me los imagino así. Como en los dibujos animados pero con un libro en vez de un pollo asado.


"Ya estamos rodeados de demasiados aparatejos. Al final vamos a acabar atontados." 

Vivimos en una época en la que casi todo el mundo, cuanto menos, tiene un móvil (o dos), ordenador, de mesa o portátil o ambas cosas, y en varias ocasiones, un aparato electrónico extra, sea un mp3 o una videoconsola portátil. Bien, ¿por qué nos rasgamos las vestiduras cuando surge uno más que nos permite algo tan fructífero como leer? ¿De verdad pensamos que un ebook (que contiene, por cierto, libros), nos va a dejar más tontos que pasar la tarde jugando al Angry Birds o escribiendo “ola k ase” por el whatsapp?  Si se trata de elegir entre una cosa u otra, yo casi prefiero algo que me permita leer que estar todo el rato disponible para decir tontadas. De nuevo, estamos hablando de gente que realmente le gusta leer, si a uno no le gusta, pues obviamente un ebook no le va a resultar útil. Pero es curioso que los fervientes amantes de los libros sean los que más pegas le ponen. Porque el papel es el papel. Y volvemos al primer punto, ¿lees porque te gusta oler papel, o porque te gusta leer?
Por otra parte, he de recordar que no sólo con los eReaders se pueden leer y consumir ebooks. Muchos móviles inteligentes pueden abrir este tipo de archivos, y absolutamente todos los ordenadores pueden abrir un pdf. No es necesario adquirir un aparato más.

"Es malo para el editor y la industria, porque al final, se piratea."

Otorguemos un voto de confianza al lector, y a su vez, pidamos un poco de coherencia a las editoriales que se dedican a editar los ebooks. El ebook, por esencia, es infinitamente más barato que su versión en papel. Cuando se edita un libro físico no sólo ha de incluir en el precio los derechos de autor del autor (que por cierto, suelen llevarse un porcentaje ridículo en la mayoría de los casos) y el porcentaje correspondiente a la editorial que lo edita, además de los gastos extra que pueda suponer la maquetación o el diseño de la portada. En el precio también va incluido el precio de la impresión del libro, que puede suponer entre un 10 y un 30 % del precio final. Y además, si ese libro queremos distribuirlo, es decir, que esté disponible en tiendas, ya sea a nivel local o nacional, hay que pagar entre un 40 y un 60% del precio final a la distribuidora. Es decir, que de un libro de 18 euros, la ganancia estimada a repartir entre los “creadores reales” del  libro, ronda entre los 2 y 3 euros en el mejor de los casos.
Con un ebook, no existe la figura de la imprenta ni la de la distribuidora, ya que la propia editorial o el autor por su cuenta se encargan de distribuirlo en sus propias redes o en plataformas que a lo sumo, se llevan un 25% de comisión (hasta donde yo sé).
Por ese motivo, no es lógico, ni moral, ni aceptable, que un libro que en papel cueste 18€ cueste 15€ en formato digital. Ni aunque esté escrito por Cervantes recién salido de la tumba. Porque el precio real del producto, es decir, sin el gravamen del autor y la posible editorial, no se equipara ni de lejos al coste real de un libro físico. Y ese extra, en la mayoría de los casos, no va para el autor/creador.
Por ese motivo, hay que promover, no los libros gratis, si no los libros a su coste justo. Y desde luego, no ser avariciosos y por ahorranos 2 o 3 euros, a veces hasta menos, fusilar el trabajo de la persona que con tanto esfuerzo a escrito ese libro o dibujado ese cómic. Si queremos que este mercado funcione, tenemos que ser honestos, tanto los consumidores, como los creadores de contenidos.

Desgraciadamente, hay mucha cultura del “todo gratis”. Y lo peor es que algunos confunden el término “cultura libre y de libre acceso” con el “todo gratis”, cuando  no es lo mismo. Cultura  accesible para todos significa que sea accesible a todo el mundo incluso para personas con pocos medios (pongamos, que tengan 3 euros en su bolsillo). Como en cualquier producto, el arte y la cultura tiene un valor, un precio justo que permite que sea rentable tanto para el consumidor como para el productor/creador. Y en el mundo del autor de literatura o cómic no ocurre como con la música, que en muchos casos el propio autor puede elegir ofrecer su disco gratis para que la gente acuda a sus conciertos. El autor literario, al final, solo puede vivir de lo que gana con su libro (a no ser que tenga otro trabajo, claro, pero este no es el tema) A lo sumo, puede ofrecer algún tipo de relato gratuito para darse a conocer, pero finalmente, dependerá directamente de la ventas de su libro (no todos tienen el lujo de que luego su novela se adapte al cine y le paguen derechos por ello).

De las editoriales españolas que conozco, hay dos que considero que son un buen ejemplo de lo que estoy hablando (y hablo por experiencia directa con ellos) y estos son Ediciones Babylon y Nowevolution, que disponen de un catálogo bastante majo de libros digitales (con su versión en papel) a un precio muy competente, y sin DRM, lo que permite hacer copias de seguridad en diferentes dispositivos. Si conocéis más, ¡os invito a compartirlas con nosotros en vuestros comentarios!

"Supone la muerte del libro en papel, de las librerías y sus libreros."

Por el contrario, son dos cosas que pueden convivir bien, al igual que aunque abunde la venta digital de películas, se siguen fabricando DVDs. Como he oído decir alguna vez, con la llegada de la televisión se pensó que la radio se extinguiría, y sin embargo, ahí está más fuerte que nunca. En este caso, creo que acabará siendo igual. Todos tenemos cierto afecto por determinados libros, y el tenerlos en formato físico nos da una sensación de seguridad, de poseer un objeto, con cierto afán coleccionista. ¿Pero de verdad acaba siendo necesario conservar libros que hemos leído una vez y que se quedan el resto de los días acumulando polvo en la estantería hasta que acabemos por donarlo o prestárselo a alguien para que repita el mismo proceso? Me viene a la cabeza, por ejemplo, cada septiembre en el que los padres tienen que comprar los libros de texto a sus hijos, a razón de 50 euros por libro, que le causará un daño permanente en la columna vertebral al crío y que pasado un año o acaban en la basura o cogiendo polvo en el trastero porque, desgraciadamente, el hermano pequeño no los podrá reutilizar. ¿Nos damos cuenta del avance que supondría el que existieran libros de texto digitales, a un precio equilibrado, que incluso puedan ser actualizables? Por qué fomentamos que los críos tengan móviles desde  más pequeños y sin embargo, no consideramos la idea de que posean un objeto en el que portar sus libros de texto?

Está claro que el modelo de negocio y la figura del librero tendrán que evolucionar, como todos los hemos hecho, con las nuevas tecnologías. Como ha ocurrido con la música, el cine, la televisión, ¡hay que renovarse o morir!

Básicamente, muchos de los argumentos esgrimidos al final demuestran un cierto miedo al cambio o un romanticismo exagerado por el libro en papel. Cada uno es libre de elegir lo que más le guste, eso no hay duda, pero lo suyo es estar abiertos a los cambios e innovaciones que nos ofrece la tecnología. Sobretodo cuando esa confianza se la damos a casi todo lo demás, ¿por qué con los ebooks va a ser distinto? Si nos ponemos objetivos, nos daremos cuenta de las ventajas reales de este formato:

· Más cómodo
· Más ligero
· Ocupa menos espacio
· Es más ecológico
· A la larga, más económico (el dispositivo es lo más caro)

frente al formato físico...

· Puedo tocarlo
· Puedo guardarlos en estanterías y coleccionarlos
· Huele bien
· Huele MUY bien
· Me lo paso teta oliéndolo

Y lo que nos ofrecen ambos:

· La misma historia que nos encanta
· El mismo comic que nos chifla
· El mismo autor que nos tiene enganchados



Siempre podéis usar esto si la adicción es muy dura

Como he dicho (o no, pero lo digo ahora) esta es nada más mi opinión al respecto. No soy una firme defensora de los ebooks, también me gustan algunos libros físicos, pero trato de estar abierta a un mundo nuevo que nos puede dar muchas posibilidades. Sigo siendo la primera que disfruta viendo su obra publicada en papel, y espero poder seguir haciéndolo, aunque cada vez sea a menor escala. Pero también como creadora sé que puedo llegar a mucha más gente y a muchos más lugares a través de lo digital.

Y también disfruto de mis estanterías repletas de libros. Seguramente siga comprando libros físicos. Pero también me arrepiento mucho de haber comprado algunos que me están ocupando un sitio muy valioso, pero que quiero seguir conservando. Por eso sé que ahora que tengo ebook podré leer mucho más sin tener este problema, y posiblemente los libros físicos que compre serán esos libros especiales a los que tengo ganas de pegarles una buena olida.

Y para terminar, un meme (que para eso estamos en internet) que describe perfectamente todo lo que acabo de decir, pero con fotos:



¡Hale, a leer!

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2 comentarios:

Sira dijo...

A mi me gustaría que hubiera las dos opciones.

Marta Hidalgo Malaga dijo...

Estoy de acuerdo!! Viajando, el libro digital es lo mejor, aunque siempre esta bien tener en papel para cuando se termina la batería del aparato o para cambiarlo por otro (así descubres libros q nunca hubieras leído).

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