16 ago. 2011

Ringo el chinchillo


Hoy mi querido chinchillo Ringo ha pasado a mejor vida, después sufrir una neumonía.
Lo compré hace cuatro años, cuando vivía prácticamente sola y andaba deseosa de compañía, y todavía recuerdo la ilusión con la que esperé a que me lo trajeran del criadero. Al principio era super borde, pero a lo largo de los años se volvió más afectivo y confiado.
Para los que no conozcais a las chinchillas, os dejo una web muy interesante sobre ellas. Si buscáis mascota os las recomiendo fervorosamente, es un animal muy cariñoso si se le da afecto y además muy inteligente. Yo cuando la compré no lo sabía, pero hay mucha gente que las da en adopción, así que no dudéis en darle hogar y amor a uno de estos bichitos.

Gracias por todo, amiguito.

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10 ago. 2011

Preview de Mala Estrella, The First Station




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6 ago. 2011

Consejos emocionales para artistas

Últimamente veo muchas charlas o tutoriales sobre lo que hay que hacer para convertirse en un buen dibujante/ilustrador, aunque me he dado cuenta de que pocos o nadie hablan sobre algo que considero muy importante en una carrera artística, y es la implicación emocional que éstas suponen. No soy psicóloga ni nada por el estilo, pero a lo largo de los años me he dado cuenta de que en esta profesión, el manejo de las emociones pueden hacer que consigas cualquier cosa, o por el contrario, te hundas antes de comenzar.
He pasado y sigo pasando por todas ellas millones de veces, por lo que sé de lo que hablo.
En mi opinión, éstas son unas pocas de las razones por la que la gente acaba renunciando a dedicarse al mundo de la ilustración, o incluso a algunos les llevan no querer volver a dibujar en su vida.


1. Tu obra como carnet de identidad.

Si por algo nos caracterizamos la mayoría de los artistas, es por la asombrosa facilidad que tenemos para hacer de nuestro trabajo nuestra identidad personal, consciente o inconscientemente. No estoy diciendo que otras profesiones no impliquen un desafío y una realización personal, pero es indudable que para el ilustrador, su obra se convierte en una extensión de sí mismo, por lo que, si te metes con su obra, te estás metiendo directamente con él. Llamadlo ego o llamadlo como queráis, pero es algo con lo que todos los ilustradores tenemos que luchar. A nadie le gusta que le llamen feo, o le digan que tiene dos pies izquierdos o que le falta originalidad. Por eso, mientras no separemos nuestros dibujos de nosotros mismos, será más dificil que reconozcamos sus fallos. Es mucho más fácil reconocer que has hecho un dibujo como el culo a admitir que tú mismo eres un culo. Por no decir que es mucho más fácil corregir lo primero.



2. Las comparaciones siempre son odiosas

Seguir a otros artistas ofrece al futuro ilustrador un aprendizaje, una inspiración que puede contribuir a crear o pulir sus gustos y su estilo. Pero esto también tiene su lado oscuro: lo que empieza como admiración suele transformarse en envidia, para finalmente convertirse en una carrera contra un enemigo al que nunca podrás vencer. Y al final qué pasa? Depresión al canto, lloros por las esquinas, y desde luego muy pocas ganas de dibujar.

Este es un error muy común, el compararse con los demás en vez de contigo mismo. Porque no hay nada malo en inspirarse y admirar a otros artistas, mientras eso no se convierta en una traba para tí. Resulta mucho más satisfactorio superarse a sí mismo, darte cuenta de tus mejorías, que andar pendiente de que has hecho un dibujo mejor que ese artista que tanto te gusta (que puede resultarte mejor en un determinado momento, pero que al siguiente es una abominación)

2.b La depresión de la mayoría de edad.

¿Cuántas veces os habéis encontrado con un artista que os mole mucho, os habéis ido a ver su edad, y cuando habéis comprobado que es más jóven, os habéis cogido una depresión del quince? A mí me ha ocurrido cientos de veces, y de hecho, creo que es lo más parecido que he tenido nunca a una crisis de los cuarenta. De repente, tienes mucho tiempo que recuperar para alcanzar a esa persona, y pronto te das cuenta de que eso es imposible.

Por lo que todo lo que haces te resulta una soberana mierda, y para colmo, te transformas en una vieja pelleja que ha desperdiciado su vida.

Bueno, y qué? El recorrido vital de cada persona es diferente. Hay artistas tardíos que empiezan a dedicarse a lo que les gusta a los 50 años y se tiran hasta los 90 dibujando, y otros (la mayoría asiáticos, no sé por qué) que nacen con una plumilla en la mano y a los 9 años sacan un libro de ilustraciones de la ostia, para a los 30 aburrirse y ponerse a otra cosa.
Vale, aun sabiendo esto, es para deprimirse, pero, si lo piensas detenidamente, qué supone para tí que haya un crío al otro lado del planeta que te da mil vueltas y tiene mil años menos que tú? Realmente eso pone en peligro tu carrera, o no es más que un palo a tu orgullo? Cuando reconozcas que es lo segundo, te aseguro que sentirás que te has quitado un peso de encima.


3. El último dibujo de tu vida.

Te has pasado varias horas dibujando una idea con la que estabas emocionadísimo, para llegar al final y darte cuenta de que no era lo que te esperabas. Ya lo has terminado, y toda tu felicidad inicial se transforma en ira porque no has conseguido que te saliera bien. Bueno, acaso ese va a ser el dibujo que va a resumir toda tu carrera? Se va a convertir en el último dibujo que hagas? Posiblemente lo sea, si te enfadas tanto contigo mismo que haces que se te quiten las ganas de dibujar para siempre. Pero si lo ves como lo que es, un dibujo más de todos los que te quedan por hacer, mejor o peor, seguramente sea el primero de una larga lista de dibujos cada vez mejores.

4. Antes muerta que sencilla.

Ser perfeccionista es un arma de doble filo, es una herramienta para mejorar, pero tb puede suponer un obstáculo que haga que todo lo que salga de tu lápiz acabe directamente en la basura. Hay que ser realista con lo que eres capaz de hacer en cada momento, y no frustrarse por no llegar a la perfección absoluta. Si fuera posible hacer algo perfecto, la vida sería aburridísima, por no decir que no tendríamos la satisfacción de ir superando nuestras limitaciones poco a poco. Hay que apuntar a las estrellas para llegar a la luna, pero una vez en la luna debemos sentirnos orgullosos de estar ahí en ese momento. Porque si al llegar a la luna, te deprimes por no haber llegado más lejos, es muy probable que ese sea el final de tu camino a las estrellas (perdonad por la cursilería).
5. El síndrome de Chiquito.

El "no puedo" es la mayor traba a la que te puedes enfrentar cuando quieres dedicarte a esto. Desde pequeña, he tenido que oír mil y una veces a gente que me decía "es difícil dedicarse al dibujo" o "eso en España es imposible" o "hay mucha competencia" o "al final acabarás dedicándote a algo que te de más dinero" Por lo que, al final, una se queda dudando de si finalmente lo va a poder hacer o no. Algunos directamente se rinden y creen a todas esas personas, que seguramente vayan con buena intención, pero que in intencionadamente van minando la voluntad de aquel que quiere hacer algo que ellos consideran "diferente, por lo tanto, difícil"
Afortunadamente tb hubo gente que me apoyó mucho y siempre creyó que yo podría dedicarme a esto. No considero que sea una privilegiada en mis dotes artísticas, pero siempre he tenido muy claro que esto es lo que quería hacer, y por lo tanto, podría hacerlo. Y con cada trabajo/proyecto nuevo, me reafirmo que si uno quiere, puede, tarde o temprano.

Esto no quiere decir que todo vaya a ser un camino de rositas, que no tengas que tragar mucha mierda o trabajar como un cabrón. Pero como te gusta, lo haces, y al final merece la pena el esfuerzo.
Así que resumiendo, si os gusta dibujar/escribir/componer/crear en general, hacedlo, no dejéis que nada ni nadie os quite ese placer (sobretodo vosotros mismos).

Y feliz verano a todos!

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